CLASES DE YOGA Y PILATES

Quizás padeces de dolor de espalda, sientes que necesitas muscular, ves que estás perdiendo flexibilidad, que tu cuerpo te pide que lo muevas. O puede ser que notes que tu cabeza no para, que tienes la respiración acelerada, que estás nerviosa, con estrés o un poco de ansiedad. Es momento de recuperarte, de poner manos a la obra.

Si tu frase es: "No tengo tiempo", es justo lo que necesitas

Muchas veces posponemos lo esencial porque no somos conscientes de qué es lo esencial. Si realmente te interesa tu familia, tus hijos, tu trabajo, o lo que quiera que sea a lo que dediques el tiempo, lo mejor que puedes hacer por ello es cuidarte tú. Si tú estás bien, todo alrededor está mejor, funciona mejor. 

Revisa tus prioridades, quizás debas reordenarlas. Y planifica con inteligencia y visión a medio y largo plazo. Un poco de tiempo para ti es mucho beneficio para lo que te rodea. Y sí, también para ti.

¿Qué diferencias hay entre Yoga y Pilates?

Las diferencias entre yoga y pilates se inician en los objetivos. El yoga se dice que nació en el 1.600 a.C. con el objetivo de conseguir relajar la mente a través del trabajo del cuerpo entre otras muchas prácticas que incluyen la meditación, el pranayama o respiraciones, la comida vegetariana, los kriyas o limpiezas detox del cuerpo, el karma yoga o servicios a la comunidad... Su intención trasciende lo puramente corpóreo, de lo que se sirven para un trabajo espiritual. El pilates nace a principios del siglo XX con el foco puesto en la rehabilitación corporal a través de un trabajo consciente y muy preciso. 

Hay muchos ejercicios similares, dado que pilates ha bebido del yoga, La consciencia y precisión son comunes a ambas prácticas. La diferencia fundamental es la respiración, que en el yoga siempre es por nariz (inhalación y exhalación) mientras que en pilates la exhalación se hace por la boca.

¿Qué hago, Yoga o Pilates?

Si eres más racional y tus objetivos son eminentemente físicos, el pilates será una buena opción. Si buscas además de fuerza y flexibilidad, un momento de encuentro contigo misma, un ejercicio más introspectivo, te encontrarás cómoda en yoga. Y decirte que combinar ambas disciplinas es también una buena opción.Llámanos o escríbenos, pide hora para tu cita previa y lo concretamos.

No soy  nada flexible, soy como un madero, el Yoga no es para mí

La flexibilidad "no se crea, sí se destruye y, sobre todo, se transforma". Precisamente si no eres flexible, el yoga es para ti. El cuerpo no ha sido creado para que lo sometamos a largas jornadas laborales en periodo de inactividad, sentado, encorvado y con la mirada puesta en una pantalla. Permanecer en posturas poco ergonómicas y, sobre todo, sin movimiento, va cerrando nuestras articulaciones. Caderas, hombros, ligamentos, tendones, fascias y músculos van perdiendo elasticidad, riego sanguíneo, y rango de movimiento. Tu cuerpo va perdiendo flexibilidad Si quieres recuperarla, la mejor práctica de todas es el yoga. Y no cualquier tipo de yoga, un yoga en el que permanezcas en la postura de manera estática el tiempo suficiente como para "reirrigar" esas zonas que lo necesitan e ir desenpolvando conexiones neuronales que puede que ya estuvieran algo oxidadas.

Así que... madero, bienvenida al yoga.