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Los Drishtis en yoga o el foco en la mirada


Donde miramos en clase


Cuando estás impartiendo una clase de yoga resulta sencillo reconocer quién está viviendo la clase desde el interior y a quién le ha raptado su mente y se la ha llevado de excursión por pensamientos dispersos. ¿Cómo lo detecto? En las miradas.

En algunas posturas la concentración es absolutamente necesaria si no quieres darte un tortazo. En otras no parece tan importante pero, si se mantienen un poco en el tiempo, o pones foco… o no vas a sacarles todo el jugo que te pueden reportar.

Habrás oído hasta la saciedad que yoga significa unión entre cuerpo y mente y, un poco más allá, espíritu. Es bonito trabajar para que esa unión se produzca y vivas el efecto del yoga, la sensación de estar en tu cuerpo, con una mente aquietada y tú contemplándolo todo desde tu interior (tu yo espiritual).


¿Quieres conocer cuál es el pegamento más sencillo para que esta unión del yoga se produzca?


El loctite entre cuerpo y mente

Hay dos cosas sencillas que puedes utilizar para experimentar el efecto del Yoga con mayúscula: la respiración y el foco en la mirada.


  • La primera es como la melodía que hace que tu cuerpo y tu mente dancen juntas y en armonía. Haz tu respiración lenta, suave y profunda, escúchala desde tu interior y observa qué sensación tan hermosa y placentera.

  • La otra herramienta que ayuda en esa unión cuerpo-mente es la mirada, que en yoga se denomina Drishti. Drishti es una palabra sánscrita que significa mirada, foco, visión. También tiene otra acepción que es inteligencia o punto de vista.


Dentro del Yoga los Drishtis te aportan un componente mental y uno físico.

El mental porque focalizar la mirada ayuda a nuestra mente a no andar dispersa. Es como si tomásemos las riendas de nuestra mente y le ayudásemos a entrar en un estado de más calma eliminando toda distracción exterior.

El físico porque al mirar a un punto específico del espacio que nos rodea o de nuestro propio cuerpo, nos da, como nuestras manos o pies, nos da más equilibrio y concentración en nuestras asanas o posturas físicas.


El efecto mental de los drishtis


Ya he comentado que los pensamientos o la actividad de la mente repercute en el movimiento de los ojos. ¿Has visto el mentalista? El protagonista se basa en sus pesquisas en el movimiento de los ojos para saber si la persona recuerda, imagina o inventa o miente. Mente y ojos están relacionadas. Y esa relación es un camino de ida y vuelta. Según lo que pienses se moverá tu mirada y… según mires, se moverá tu mente.

Si pones foco a la mirada, pones foco a tu mente. De ahí la importancia y el valor de los drishtis en la práctica del yoga. Mete drishtis a tus asanas y verás calmarse a tu mente. ¡¡Así te deja descansar un poco!!


Según lo que pienses se moverá tu mirada y… según mires, se moverá tu mente.


El efecto físico y anatómico de los drishtis


¿Utilizas los dos con igual intensidad? Quizás si te encuentras demasiado eufórica o demasiado negativa, podrías hacerte la siguiente pregunta: ¿Con qué ojo estás mirando? ¿Con qué ojo te estás mirando?


Donde van los ojos, va la cabeza. Donde va la cabeza, va el resto del cuerpo. De ahí que el aportar a tus posturas de yoga el plus de los drishtis verás que se incrementa la fuerza, estabilidad y calma de las asanas.

Un experimento

En las clases de yoga en ocasiones hago el siguiente experimento. Con la cabeza quieta, torna los ojos hacia la derecha e intenta girar la cabeza hacia la izquierda. Haz ahora lo contrario, gira tus ojos hacia la izquierda e intenta volver la cabeza hacia la derecha. Mira ahora hacia abajo e intenta subir la cabeza. Ahora prueba lo contrario. Difícil, ¿verdad?

Los ojos y las asanas en yoga

Tras probar este experimento propuesto entenderás que la mirada acompaña o dirige al resto del cuerpo. Veamos ahora cómo introducir en los grupos de posturas la mirada.

Asanas de equilibro: fija tu mirada en un punto concreto, ni muy hundido ni muy alto, o te caerás. El referente es, aproximadamente, entre el horizonte y 40 cm por encima de la línea del suelo. ¿Te has dado cuenta de que los bailarines son capaces de dar vueltas o vueltas sobre sí mismos y mantienen la postura erguida y en perfecto equilibrio’ Mantienen fija la mirada en un punto que les sirve de referente. En cada vuelta retornan a él.

Es impresionante la fuerza que el foco en la mirada puede dar a una postura. Prueba. Y si te atreves a jugar, haz un equilibrio y cierra los ojos. La mayoría de las veces el equilibrio desaparece. Pero… ¡ah! ¡Misterio! Otras no. ¡Juega!

Asanas de extensión vertical: Extiende la mirada. Que vaya más all