La felicidad relativa



¿Te han preguntado si eres feliz? ¿Te has preguntado si eres feliz? No caigas en la trampa. Si formulas así la pregunta, la respuesta inmediata, al menos en tu cerebro, es un sí o un no. Simplificar una respuesta así tiene un efecto inmediato en tu percepción de la realidad. Excepto que tu respuesta sea un “rotundamente sí”, relativiza.

Feliz: Ser o estar

Hablando de felicidad, matiza tu lenguaje. Utilizar el verbo “estar” en lugar del verbo “ser” te dará una buena perspectiva de la realidad. Y esa realidad es que la felicidad es un “estado” y, como tal, es susceptible de cambiar. Ahora estás, luego no, más tarde volverás a estarlo.

Cita Sonja Lyubomirsky en su libro “La ciencia de la Felicidad” a François De La Rochefoucauld y su frase: “El amor dura poco, pero se repite con frecuencia”. Con la felicidad sucede parecido.

¿Estás feliz? No contestes. Sólo considera cuál es tu estado ahora.

¿Feliz? ¿Cuánto?

Hablando de felicidad, matiza tu unidad de medida. Si buscas una respuesta totalitaria, estás dibujando una realidad imprecisa. Normalmente no se alcanza al mismo tiempo la plenitud en todos los campos que componen tu vida: trabajo, dinero, salud, amor, ocio, familia… Si piensas en tu estado de felicidad, aplica un porcentaje. Ante esa supuesta plenitud, ante ese 100%, ¿cómo estás de feliz? ¿un 60%? ¿un 80%? ¿un 30%? Sea cual sea tu respuesta, no es un sí o un no. Y, sobre todo, no es un “no”. ¿Te suena frase de fatídicas consecuencias “no soy feliz”? Pues eso…

Felicidad: una receta mágica

Conseguir mantener o incrementar el porcentaje de nuestro estado de felicidad depende, en buena medida, de nosotros.

Hay una buena noticia. Conseguir mantener o incrementar el porcentaje de nuestro estado de felicidad depende, en buena medida, de nosotros. El neurofilósofo y neurobiólogo Antonio Damasio dice: “Es muy difícil definir qué es la felicidad. Es un estado del ser, tanto físico como mental, y depende de tres componentes principales: uno es el bienestar, otro es la alegría y el último es la habilidad de pensar acerca de lo que estamos experimentando”.

Gracias a Damasio tenemos los ingredientes. ¿Para completar el pastel? Te toca. Tú pones las cantidades. Yo te ayudo a dar el punto: contesta con precisión con (al menos) 3 cosas. Y analiza si el resultado modifica tu porcentaje.


1. Bienestar: ¿qué puedes hacer para estar mejor?

1 ……………………… 2 ……………………… 3 ………………………

2. Alegría: ¿qué puedes hacer para incrementar la alegría de tu entorno?

1 ……………………… 2 ……………………… 3 ………………………

3. Pensamiento: ¿cómo puedes contarte de una manera positiva tu realidad presente y/o pasada?

1 ……………………… 2 ……………………… 3 ………………………

Ahí te dejo deberes. Y a disfrutar. ¡Ah!: Relativamente.