10 cosas de yoga para que regales… o te regalen

Ya están las navidades encima. Comienzan las listas a los Reyes Magos. Muchas veces las intenciones son mejores que las ideas, que no aparecen tan fácil como deseamos. Aquí te dejo una amplia propuesta para que elijas, qué regalas o, por qué no, qué te regalas esta Navidad.


1. Mat o esterilla, la gran compañera en tu clase, la que te da apoyo o, si resbala, te lo quita. Las hay de muchas clases y muchos precios. Fíjate sobre todo en que sea antideslizante y que tenga suficiente grosor (0,4 mm). Si el material es ecológico, como las del SAMA, mejor que mejor.

2. Zafu. Nada más importante para una buena meditación que una buena postura. Y para que la postura sea cómoda y estable, el zafu que utilices es importante. Fíjate en su forma: circular, media luna,… Cuanta menos apertura de caderas tengas, más altura necesitarás. La dureza también te va a hacer poder permanecer en una postura de meditación más estática. Ya sabes que si el cuerpo empieza a quejarse, mantener la calma es más difícil. El tipo de relleno para mí también es importante. Que sea natural me reporta más confort. Aunque sea confort psicológico. Si el relleno de tu zafu es grano, se adaptará mejor a las curvas de tu sentada. Mi consejo especial: pruébalo.

3. Libros. Los libros de yoga tienen un imán. Si a la persona que vas a regalar o a ti misma te gusta el yoga, este regalo es un triunfo seguro. Y no caduca. Te aseguro que dentro de 20 años seguirá siendo objeto de consulta, lectura o revisión. ¿Qué regalar? Para mí un clásico es La luz sobre el Yoga, de B.K.S. Iyengar. Algo más ligero puede ser La Biblia del Yoga (atención, no confundir con La Biblia del Yoga Moderno, que desde mi punto de vista no vale mucho). También me encantan, para pasar un buen rato y aprender cosas importantes para tu práctica, los libros de Julia Arteaga, de Yoguineando, Cómo Evitar Lesiones en Yoga, Manual de Iniciación al Yoga Dinámico y Yoga con humor. Huyo de los escritos por famosas que van de yoguis, como Vanesa Lorenzo o Xuan Lan, pero lo dejo a tu sabio criterio.


4. App. ¿A que es original? Si tu obsequiada o tú misma practicas yoga en casa, ¿qué tal una suscripción a una buena app donde puedas seguir clases a tu medida, con tus tiempos, la intensidad que quieras y el foco que precises?. A mí me gusta mucho una que se llama Down Dog. La suscripción anual es muy económica (unos 20 € al año), suelen tener ofertas. Échale un ojo para ver si te convence. Tienes opción de algunas clases gratis de prueba.

5. Suscripción a un canal de tv. Otra opción un poco más generosa es la suscripción a un canal en el que pagas una mensualidad o cuota anual. La más popular es Gaia. Han conseguido posicionarse muy bien y, en consecuencia, ir ganando en oferta y calidad por goleada, a otras opciones. La ventaja es que hay mucho contenido. La desventaja es el precio (11,99 €/mes o 99 €/año), algo más elevado que con otras opciones, pero tampoco una locura.

6. Un curso de yoga. Un taller, una experiencia. De nuevo, algo que va más allá de un objeto, algo que contar, que recordar, que compartir. Desde un taller de yoga, de mindfulness, de meditación, a uno de hipopresivos, de yoga facial, de automasaje o de cositas buenas para la salud. En Centro Femenino SAMA (puedes mirar en la web la oferta de talleres que están programados a día de hoy) es un regalo habitual. Y a veces vienen madres con hijas, grupos de amigas que se lo han regalado en grupo. Cuando veo en las reservas que me mandan un mensaje diciendo “es un regalo para…”, siempre veo el cariño que hay detrás. La lectura es que hay alguien que se preocupa por el bienestar de otro. O de sí mismo, ¡que también está muy bien!

7. Un Retiro. UN PLANAZO. Me chiflan los retiros de yoga. Los hay de mil tipos, mil formatos, en mil sitios. The Guardian suele publicar artículos con un ranking de los mejores retiros de yoga para ellos. Unos días para ti, con una disciplina en tu horario, gente nueva, lugares diferentes, con el ritmo cambiado… Regalar un viaje es regalar vida. Y regalar yoga es regalar vida. Así que si juntas las dos cosas, el regalo es… supervida.



8. Una Cuota. Esto es regalar yoga en estado puro. Al final, ¡es práctica lo que obsequias! Con atención por parte del profesor, con compañeros, compartiendo respiración y ambiente. La asistencia a una sala, gracias al pago de una cuota mensual o trimestral, genera cierta obligación, que ayuda a animarte en momentos de “pereza”. Estás regalando una experiencia. Te dejo información de los horarios y tarifas de Sama, por si te cuadra la idea.

9. Ropa. ¿A quién no le gusta estrenar? Los modelitos de gimnasio, y también, por qué no, los de yoga, sirven en ocasiones para motivarnos. Pero no solo. Nos ayudan a visualizarnos. Y la visualización es un potente método para la consecución de objetivos. ¿Dónde comprar ropa de yoga? Aunque cada vez más marcas se van animando a hacer pequeñas colecciones para practicar yoga, no es muy fácil encontrar cosas diferentes. Oysho es un referente obligado, son bárbaros, pero existe la posibilidad de que la clase parezca el aula de un colegio en uniforme. Prueba a combinar los leggins con una parte de arriba de otro sitios y haz un modelazo. También hay otras marcas, como Ripple Yogawear, son de precios elevados pero tienen prendas muy chulas. Te dejo el link para que cotillees.

10. Un pequeño kit de complementos ¿Qué tal una cestita con complementos necesarios e innecesarios para acompañar durante la sesión de yoga, sobre todo si practicas yoga en casa? ¿A qué me refiero?: Una vela, unos inciensos, un par de tacos, una mantita para Savasana o para la meditación, una cinta que ayude en los estiramientos más profundos, un aceite esencial de lavanda o un antifaz para un reposo sereno tras el ejercicio. Todo ello bien presentado. Bonito y original, ¿no?



Con cualquier elección aciertas. Seguro. Tanto si regalas a otro como si te regalas a ti. Y si a todo eso le sumas el poder compartir un rato contigo, el envoltorio es perfecto.