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Cómo afrontar los cambios


Ya te habrás dado cuenta de que en estos tiempos que nos ha tocado vivir, la única constante es el cambio. La sociedad evoluciona (tengo que decirte que a veces por la calle me cuesta cerrar la boca y no mirar con el descaro de un niño las cosas que veo), las tecnologías avanzan (se me pone la misma cara de boba), y nuestras vidas se ven inmersas, queramos o no, en un flujo constante de transformaciones.

 

Afrontar el cambio, ya sea en el ámbito personal o empresarial, social o cultural, puede desencadenar estrés, emociones intensas y, en muchos casos, inseguridad. El temor se convierte en tu compañero de viaje, un compañero pesado que te hace sentir constreñida u se manifiesta como un obstáculo recurrente.

 

Tememos lo desconocido, nos aferramos a la familiaridad y resistimos la idea de abandonar nuestras esos “lugares” en los que nos sentimos confortables. Este miedo puede ser, y suele ser, paralizante, impidiéndonos aprovechar las oportunidades que el cambio puede presentar. Además, te seré sincera: sólo conociendo, entendiendo y en ocasiones (cuando tú consideres que te genera curiosidad, que te interesa, conviene o apetece) sumándote a él, creces, rejuveneces, ganas.


Preparándonos al cambio. Algunos trucos


La clave para afrontar el cambio reside en la preparación consciente. En cualquiera de los planos que he comentado antes, personal, laboral, cultural o social, anticiparse a las transformaciones inminentes permite gestionarlas con mayor destreza y adaptabilidad. La preparación implica no sólo estar lista para lo nuevo, sino también cultivar una mentalidad que abrace el cambio como una fuerza impulsora positiva. Lo dicho: te va a mantener activa, viva, joven.


10 trucos para navegar con éxito por las aguas del cambio

 

  1. Autoevaluación Profunda: Reflexiona (y apunta en un papel, de manera manuscrita) sobre tus fortalezas y debilidades. Proponte metas. Un buen mapa te ayudará a una buena navegación. En circunstancias cambiantes se suelen requerir nuevas herramientas. De este análisis te va a salir un buen plan de acción.

  2. Clarificación de Objetivos: Establece esas metas claras y alcanzables para orientar el proceso de cambio. Ya sabes, el truco de las 4 Ces: Metas claras, concisas, concretas y completas.

  3. Desarrollo de Habilidades: Identifica las habilidades necesarias para afrontar el cambio y comprometerte en su desarrollo continuo. Hoy el acceso a la formación es sencillo. Y es un tipo de retos que siempre, siempre sienta bien.

  4. Cambio de Perspectiva: Adopta una mentalidad abierta y positiva hacia nuevas posibilidades y oportunidades. Recupera la mirada de “niña”. Pero intenta cerrar la boca si las cosas te sorprenden…

  5. Planificación Estratégica: Elabora un plan detallado que guíe ese itinerario al cambio.

  6. Gestión del Tiempo: Prioriza tareas y compromisos para optimizar el proceso de cambio. Planifícalas en el tiempo. Usa un calendario concreto que te ayude a fijar hitos.

  7. Comunicación Clara y Efectiva: Mantén una comunicación abierta y transparente, tanto consigo mismo como con otros involucrados en el cambio. Y si pudieras escribirte un Diario de Cambio sería fantástico. Buscauna libretita mona y ponte a ello DESDE YA.

  8. Red de Apoyo: Construye, rodeáte y mantén relaciones sólidas que te proporcionen apoyo durante el proceso de cambio. Jim Rohn, empresario estadounidense, el que acuñó la ya famosa frase de “Eres el promedio de las 5 personas que te rodean”. Ahora ponen el número en 10. Dale una vuelta. ¿Ese el contexto idóneo para tu cambio?

  9. Resiliencia: Desarrolla la capacidad de adaptarse y recuperarte de los desafíos que el cambio pueda presentar. Es una gran virtud. Intenta no quejarte en voz alta como una gruñona. Ya sabes que la queja es contagiosa. Y quizás te pase (yo reconozco que alguna vez) que empiezas a hablar de “los tiempos que corren” como hacían tus abuelos de los tuyos. ¿O no?

  10. Celebración de Logros: Reconoce y celebra los logros alcanzados. Hazte un homenaje. Y siéntete orgullosa de ti.

 

En tiempos de cambio constante, la preparación se convierte en nuestra brújula, guiándonos a través de la incertidumbre hacia un futuro más prometedor, más alegre, más vital, más entusiasmante.


La disposición para abrazar el cambio y la implementación de pasos concretos nos ayudan para enfrentar el futuro.


Recordemos en este viaje de adaptación al cambio las palabras sabias de mi admirado Juanjo Millas: "El cambio es una puerta que solo se puede abrir desde adentro". La llave, entonces, reside en nuestra preparación y disposición para girar esa cerradura interna y enfrentar con valentía lo que el cambio nos depara. La llave, entonces, la tienes tú.

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