Centro Femenino SAMA: Un espacio de calma en el centro de Zaragoza

Sala 1
Sala 1

La luz natural y la ausencia de espejos contribuyen a un trabajo corporal profundo y concentrado

Espacio de calma
Espacio de calma

Todo lo que hay en el Centro es de primera calidad, para que nos ayude a sentir bien

Luz natural
Luz natural

La Sala 1 tiene capacidad para 20 personas, aunque en nuestras sesiones no hay más de 10. Trabajamos con cada una de vosotras de manera personal

Equipamiento ecológico
Equipamiento ecológico

El material con el que trabajamos es de primera calidad y ecológico

El vestuario de Sama
El vestuario de Sama

Nuestro espacio, confort, calidad y calidez

El vestuario de Sama
El vestuario de Sama

Dotado de baño y ducha, un espacio íntimo y confortable

El vesturario de Sama
El vesturario de Sama

Relax

También al aire libre
También al aire libre

El patio interior, con su arbolito, nos permite sesiones al aire libre.

Zapatos fuera
Zapatos fuera

En Sama andamos descalzas. La sensación del cálido suelo en los pies, contribuye a relajarnos

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También puedes ver SAMA desde aquí

El centro: un poquito de historia

SAMA es un espacio en el centro de Zaragoza que nació con el espíritu de ser un lugar de encuentro donde poder disfrutar de una clase de yoga o una sesión de meditación como albergar un taller o una cena. Sama es algo más que un centro de yoga en Zaragoza.

Dentro de un edificio catalogado, de estilo racionalista, sus salas son bañadas por luz natural. Toda la rehabilitación de lo que anteriormente había sido una peluquería, y mucho antes la joyería Agüeras, fue hecha con sumo cuidado, sacándole el máximo partido cada uno de sus rincones. Su función como joyería dotó al local de cristales blindados en sus dos grandes ventanales a la calle, lo que lo aísla del ruido exterior contribuyendo a generar silencio, calma. Una ambientación perfecta para una sesión de mindfulness, para una clase de yoga o para una meditación.

 

Los materiales son todos nobles. Suelos de corcho estampados, cristal, maderas. Todo para poder regalarnos un ambiente acogedor que contribuya a la relajación. 

Además de las dos amplias salas, la zona de acogida y el vestuario, un patio comunitario hace las veces de sala al aire libre, donde poder gozar de la experiencia de una clase de yoga en Zaragoza con el cielo como único techo.

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